EUROPA
PRESS. El conseller de Hacienda y Administración Pública, Juan Carlos Moragues,
ha asegurado que "la intención es no prorrogar el decreto Vela,
pero también hay que ver un poquito la situación" a la hora de decidir
sobre los recortes a los empleados públicos incluidos en la norma cuya vigencia
expira el 31 de diciembre este año, algo que prevé hacer "a partir de
septiembre, en el proceso de elaboración de los presupuestos y, sobre todo,
hablando con los sindicatos".
En
una entrevista concedida a Europa Press, mantiene que "es normal que se
hable de estas cuestiones dada la situación actual" aunque, en su opinión,
"aún no ha llegado el momento de hablar del decreto Vela". "Eso
se verá en septiembre, no hay nada estudiado ni decidido", sentencia al
respecto.
"Yo
creo mucho en el diálogo social, siempre que sea constructivo porque no puede
ser 'no a todo lo que dices'", asevera Moragues, quien considera que los
sindicatos, por su representatividad institucional, "tienen que opinar y
tener una posición constructiva en el sentido de aportar ideas para mejorar la
situación, partiendo de un análisis realista y responsable de la situación
actual".
Así,
apela a la "corresponsabilidad" de estas organizaciones y apunta que
"pueden hacer planteamientos totalmente irreales, pero no es
responsable". "Hay que saber cuál es la situación y cuáles son las
opciones y las alternativas", añade el conseller.
Moragues
llevó a cabo en julio una ronda de reuniones con representantes sindicales y
pretende retomar esos contactos en septiembre, al considerar que "hay
muchos temas de los que hablar con los sindicatos, uno de ellos el decreto
Vela".
Sobre
esta cuestión remarca que, a día de hoy, "la situación es que el 31 de
diciembre el decreto deja de tener efectos" y que, durante la elaboración
del presupuesto, mantendrán "intensas negociaciones con los
sindicatos" en las que van a "ponerlo todo encima de la mesa".
"Hay que hablar hacia dónde queremos que evolucione la administración, qué
queremos que sea la administración del futuro y cómo estructurar el plan de
redistribución de cargas de trabajo", subraya.
AMORTIZAR
PUESTOS, CONVOCAR OTROS Y REDUCIR INTERINIDAD
Moragues
avanza que, en ese proceso de "adecuar la administración a la situación
actual, hacerla más moderna y más flexible, habrá unos puestos que habrá que
amortizar, otros puestos que habrá que convocar y a lo mejor habrá que reducir
el índice de interinidad".
"Tenemos
que plantearnos qué queremos de nuestra administración de futuro, y eso hay que
hablarlo con los sindicatos", insiste el conseller, quien valora que estas
organizaciones, "en determinadas materias, son conscientes de la situación
y de los pasos que hay que dar, y también aportan ideas y quieren ayudar".
Respecto
a la posibilidad de forzar a los funcionarios a jubilarse a los 65 años,
reitera que "muchas comunidades autónomas han suspendido la posibilidad de
prorrogar la edad legal de jubilación y es normal que se pueda llegar a
plantear".
Al
respecto, precisa que se habla de "una regulación en términos generales,
luego hay que ver las especificidades" por sectores, que posteriormente
"podrían establecer su propia regulación".
IMPULSAR
ÁREAS COMO INFORMÁTICA Y LUCHA CONTRA EL FRAUDE
En
este punto, remarca que "no se puede decir que se amortiza enseguida la
plaza del que se jubila porque igual creas dos para incentivar ese puesto en el
nuevo diseño de administración" y cita las áreas de informática y lucha
contra el fraude fiscal como ejemplos de "campos que a lo mejor habría que
impulsar", mientras que "en otras a lo mejor se necesita menos
gente".
El
titular de Hacienda argumenta que "hay que adaptarse, hacer un diagnóstico
y ver determinados puestos que cuando se jubilen se amortizarán porque el
personal que quede será suficiente, y otros que no", y apunta que, a su
juicio, "ningún representante sindical va a estar en desacuerdo de
evolucionar hacia una administración más competitiva, más cualificada, más
moderna y más electrónica".
Preguntado
acerca de si esta medida se plantea en términos de ahorro de costes o del
diseño de esa futura administración, Moragues explica que se enmarca en
"ambas cosas" y recalca que "hay que evolucionar hacia una
administración más pequeña, de menor coste, muy cualificada, al servicio de los
ciudadanos y más flexible". "Y eso no cambia de una día para otro, es
un proceso muy largo", concluye.

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